1 sept. 2016

Su propio capítulo.

La tía Galatea todas las noches tejía historias con sus letras, canciones, recuerdos y con cada uno de los pelos que soltaban sus gatos al recorrer la casa.
Solía mirar por la ventana tratando de adivinar donde estarían aquellos ojos que llegó a contemplar alguna vez, se preguntaba si en ese momento estarían mirando la misma estrella que ella… sería algo así como mirarse a los ojos, a distancia.
Tenía historias que parecían incompletas, sin embargo, solo habían sido pequeñas; tenía un par acabadas a la fuerza y otra que había comenzado con piedras preciosas, y terminado con bolitas de carbón; era una historia que tejerla le había quemado los dedos.
Ella era una persona callada pero extrovertida, o al menos así la veían algunos y así quería que la supieran. Gustaba de hablar de más para no quedar en silencio, ese silencio de cuando evidentemente no tienes mucho en común con quien te encuentras en ese momento.
Le gustaba pensar que era una antisocial sociable; una antisocial sociable que no sabía atar palabras cuando de emociones e ideas se trataba, una antisocial sociable que tropezaba hablando si no era con sigo misma.
Esa noche era una noche quizá no como las últimas pero similar a las primeras. La historia que tejía era una que había estado en constante pausa, una historia con hilos de plata, absolutamente inalcanzable que siempre ponía en el cajón del mueble junto a su cama, mientras se dedicaba a confeccionar otras tantas.
No es que no le diera importancia, simplemente sabía que debía ser tomada con calma para no errar sus puntadas, ya que era una con hilos tan viejos y letras tan secas, que pensó que nunca podría siquiera confeccionar con ella una de esas fugaces y alocadas historias de Hollywood con las que todo adolescente sueña.
Llevaba años tejiendo la peculiar historia de su juventud, de donde había alcanzado recoger un par de hilos y los había metido en un cajón porque no pensó que le diera para más que un pequeño mechón de recuerdos, sin embargo, en algún momento de su propia historia, encontró al propietario, aquel de quien los había tomado.
No estuvo segura cuando, en una clase de francés, una voz la hizo voltear y lo notó, conocido y atractivo; tal vez más lo segundo que lo otro, cabello largo, nariz respingada, manos bonitas y un apellido familiar. Eso fue lo menos importante.
Cabe recalcar que la, en aquel entonces, joven Galatea, tenía una fascinación por la voz de las personas, más por como sonaba a lo que ésta pudiera decirle, por lo cual, parecería bastante obvio suponer que aquella voz había sido la causante de tal enamoramiento que padecería los años siguientes aunque sólo le hubiese escuchado decir “presente”.
Temblaba al tratar de verlo, no podía. En su memoria repasaba el esbozo que se había formado de su rostro y de vez en cuando que lo encontraba de lejos, trataba de registrar un rasgo nuevo, algo que no fuera el cabello largo y la nariz respingada que ya se sabía de memoria.
Pasó el tiempo y dejo de encontrarlo como antes. Pasaba los ojos sobre los que encontraba con la esperanza de verlo; una mirada rápida y a medias, porque no podía con más.

Y así pasó más de un año con esa rutina aburrida e inútil, que le arrugaba el ánimo pero al mismo  tiempo le dibujaba una pequeña sonrisa, cuando tia Galatea lo vio una posible última vez y logró hacer algo al respecto. Ya sabemos que situaciones desesperadas, requieren medidas desesperadas y digo “logró” porque lo de decidir podríamos atribuírselo a otra persona; en fin, corrió tras él, esquivó autos, alumnos y quizá alguna protuberancia en el piso que le hiciera tropezar y lo alcanzó, le preguntó si podía acompañarlo y el aceptó.
Ahi comenzó a correr el hilo, a salir su historia, a acompañarse de la única manera que podían.
Hablaban seguido, se mandaban mensajes de celular y correos mostrándose música y videos, dando pistas de lo que cada uno guardaba dentro de si que quizá pudiera parecerle interesante al otro. Con el tiempo comenzaron a quedar en verse y entonces lo supo.
Luego de alguna conversación distraída, una de esas ocasiones donde se veían, indagó en la historia familiar del joven de cabellos largos y descubrió que 9 o 10 años atrás ya se habían encontrado; había sido un encuentro totalmente casual fuera del itinerario de ambos.
La prima de él era en ese entonces amiga de una Galatea adolescente muy delgadita que estaba acostumbrada a no ser vista y que por supuesto nunca pensó que ese pequeño instante la llevaría a una de las historias más lindas que tendría. Era familiar de alguien que ella había sacado de su lista de personas importantes hace mucho tiempo, sin saber que llegaría a tener un lugar reservado para él.
Sin duda ella recordaba el momento preciso, porque ya antes se había preguntado por esos hilitos de historia que de pronto salían cuando pasaba por donde se habían “conocido” aquella lejana primera vez y sonrió. La distracción hizo que se pinchara, se había quedado ensimismada en aquel tiempo, que no notó que uno de sus gatos se había subido a la cama y comenzaba a mordisquear su historia haciendo que su tejido se fuera de lado.
De regreso en el presente y después de mirar la flama bamboleante, recorrió la habitación con la mirada, esperando encontrar la sombra de aquél entrando por la ventana y acomodándose a  lado de la suya, acompañándola, susurrándole detalles que pasaba por alto, abrazándola y revisando sus dedos llenos de tiempo y memorias, como antes, cuando tomó la costumbre de dejar las ventanas abiertas.
Era una de esas noches tan calladas y tranquilas que quería compartir con él, escuchar historias, canciones, saber que en el silencio seguía ahí para ella como siempre; era una de esas noches que quería imaginar un beso en la frente antes de irse a la cama, una de esas noches con las que había comenzado su historia.
Tomó los hilos que tenía, las palabras, las canciones, las risas y las dudas que incluso seguía sintiendo después de tanto tiempo y continuó uniéndolos, tenía mucha historia que había dejado enredarse en el piso por la necedad de no querer o no creer que aquel encuentro mereciera ser entretejido. Tenía mucha historia que no quería ser contada pero había crecido a cada sonrisa, a cada silencio y a cada momento que no estaba y ella deseaba que entrara por esa ventana.



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A la luz de la misma luna, a la par de la primera historia, había gastado noches y noches en una de sus favoritas, una historia con estambres de moción y luceros de fascinación. La tela del amor más inocente que se ha registrado en la historia, un amor de más que amigos pero menos que el necesario para un verdadero romance; una ilusión motivada por el gusto y la tristeza, por la necesidad de sentirse escuchada, rescatada, amada... un amor que solo fue de quien la amó.

Una verdadera injusticia, claramente, de la que sin duda no se arrepintió cuando pudo arreglarlo a “su manera”. Enredó el hilo de esa tierna historia y lo amarró con un listón lila, como aquel meñique aquellos viejos dias; como la inocencia podía ser coloreada.

Lilly Spaggetti                                                                                  mayo 16, 2016.

8 nov. 2013

Gritando

Una vez más, cojeas.
El mundo se apaga, el apego te consume, decides dejar de caminar sola y una vez más, te encharcas...

No pudiste guardar tu corazón por siempre.
Decides dejar las precauciones y terminas arruinándolo como de costumbre, luego de tu patético disfraz de fortaleza.
Existes de puro milagro, dando voces de tu desdicha, a medias, porque eres en sobremanera cobarde, más de lo que puedes gritar.

Las sombras te persiguen, te tiran, te destruyen.
No dejan de susurrarte que no lo tienes porque no lo mereces, o viceversa.
Que es hora de irse, de que sería mejor un final, feliz o infeliz, pero uno definitivo.
Que no va a ser nada de ti.
Que como antes, todo estaría mejor; una pieza que al final ni siquiera haría falta, el pedacito que si falta pasa desapercibido, que podría cubrirse con una tarde de cielo lluvioso o un paquete de galletas.
Alguien que al contrario Princess, no dejaría ni una marca en la arena.

Nadie correría por ti, eso queda claro siempre. Nadie estaría dispuesto, al final no les interesas...
Porque nadie salvo uno muy triste llegó a hacerlo y le cerraste la puerta en las narices porque no lo soportabas, no lo aguantarías; tener a alguien incondicional como tu estuviste y no saber como continúa el cuento, si alguna vez termina bien la historia... porque no crees en los finales felices.

Te desbordas desde el fondo, como antes, como aquella vez; como aquellos dias que estabas donde te gustaba, donde lo malo no existía, donde al parecer fue la época más feliz de tu existencia, donde te sabías  más, donde te importabas de veras.
Acaso pensaste que había vuelto?
Recuperar algo asi en esta esquina?

Es sorprendente como puedes  llegar a sentir tanto por una persona que demuestra tan poco...curiosamente la historia se repite, tu historia se repite...
Y uno a uno te esfuerzas, te esmeras por hacer que se vayan, por escribir con la sangre de tus manos que estás mal, que no sirves.

Tu corazón en pedazos, no es de nadie, ni siquiera tuyo.
Lo dejas al  viento, al tiempo, a la deriva; lo sueltas esperando que la brisa lo desholline por dentro, lo dejas al sol, para que al menos se queme.
Y siempre es lo mismo, cuando quieres por querer, sin sentido, sin medida, sin restricciones; cómo no resultaría tonto tomar precauciones si de un modo u otro siempre terminas rompiéndote? abriendo tu cicatriz? consiguiendo algunas nuevas?

Por que no puedes encontrar eso de ti que te haría no necesitar de nadie??

Y luego esto, corriendo entre las sombras para que nadie pueda verte, aunque lo deseas, aunque lo añoras, aunque lo provocas. Cada día esperas que alguien te de un motivo, una razón para no querer saltar de nuevo, desaparecer, desvanecerte, hacerte un punto, estar en todos lados...

Tonta niñita de cristal, con marcas de dedos, con grietas, llorando como si nunca hubieras conocido aquello por lo que ahora te lamentas.
Eres a quien más necesitas y no haces nada por encontrarte.
Buscando en brazos ajenos aquello que sólo tu tenías en las manos.

Donde estás? te estás quebrando, tus manos se tuercen, tu cuerpo se apaga, tu sonrisa desaparece, las palabras te faltan y tus sueños se van diluyendo.
Oscilas en el borde, aquí y allá en cualquier momento y no haces por sujetarte: locura, llanto, euforia, vanalidades... incluso he llegado a creerte... pero eres tan torpe, te vales de ser amable para ignorar al monstruo que llevas dentro, como un retrato, como una plasta, como ese ato de esperanzas que quisiste amarrarte al cuello, eres atenta con los demás para negar mi existencia.

Y no puedes hablar, eres muda una vez más, salpicas a los otros de ese ser marchito, los haces sentir responsabilidades tuyas, los haces querer ayudarte; los miras y lo único que puedes provocarles es el sentimiento de que los necesitas, por que ya no eres nada, ni siquiera puedes cargar contigo misma.

Pataleas, sollozas, abrazas... quieres que tu voz resuene, quieres oirte a ti misma, quieres vaciarte, botella, pero no puedes, estás rota pero enterrada; eres una botella que no puede desbordarse sin volver a llenarse a tope, te liberas un par de gotas pero todo sigue donde siempre, añejándose, apestando, pudriéndose desde adentro, pero no lo aceptas, lo callas, lo disfrazas.

Quieres ser escuchada, al menos afuera de tu pozo pero ni siquiera tu puedes escucharte y a veces me alegro, sonrío, porque aqui estás, y como siempre, aqui te quedarás.


Con amor, Lilly Spaggetti.

Ahora duerme terroncito, si puedes y si no me sientes.

6 ago. 2013

Los que se van

"Hay una nube sobre mi familia que no logra disiparse.
Uno a uno mueren, se juntan, se los llevan.
Uno año con "uno tras otro" y ahora? Ahora es a alguien que mi padre amaba, temo que por la impresión también se me vaya él.
Maldita muerte aléjate de aquí. Te has llevado personas tan importantes, tan necesarias, tan que pareciera que no era su tiempo todavía. " via @LillySpaggetti

Hay una vieja creencia que dice que cuando una persona muere, se lleva a alguien más, cerrando una cadena de tres, en menos de un año.

En mi familia, curiosamente se cumple desde siempre, con la abuela que precedió al esposo de su hija, al que después se le unió una de sus sobrinas hace doce años, por ejemplo.... En fin, asi podría nombrar varias coincidencias del estilo hasta llegar a hace menos de un año que se fue uno antes de dos que murieron el mismo dia en distinto lugar (claro, quizá contaban como uno, según el acontecimiento de hoy) y hoy, claramente, con el deceso del hermano mayor de mi papá, padre de una de las dos que murieron en navidad.

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Esto fue escrito en Junio, mas no publicado, del 18, con mayor precisión.

A hoy, 6 de agosto, han muerto otros dos después de él, una de sus hermanas un mes, un dia después y un primo del lado de mi madre, hace dos dias...

A esta edad, la mía, parece ser que ya se ha vivido de todo, corazones rotos, hemos roto algunos, hemos perdido una oportunidad que parecía única, hemos perdido a familiares, han fallecido amigos...

Uno diría que se es demasiado joven, que deberían morir los "mayores" que nos rodean luego de que cumplamos 40, como antes, pero no, de pronto el tiempo de vida se acorta por enfermedades nuevas o accidentes...

Todo esto me trae pensando, por eso lo cuento aqui, no porque este post sea realmente relevante...
Si las cadenas de desolación existen, a este paso, cuánto podría durar una familia promedio...?

Lilly Spaggetti

25 may. 2013

Siendo... o no...


Ya no soy la chica que posteaba de vez en mes, me he convertido  en algún tipo de surcido extraño que la contiene, un viejo edredón que se ha ido gastando y ha ido añadiendo trozos nuevos.

Si pudiera dibujar mi analogía, sería un trapo no muy guapo, con partes más delgadas que otras, cada añadido sin una figura determinada, incluso con más de un color en cada una, pero eso si, con una supuesta capa impermeable.

No digo que sea inmune a las lágrimas, simplemente he aprendido cosas sin querer.  A dejar mi dependencia a las personas y sentimientos de lado, me he vuelto de cierto modo más ruda –jajaja-.

He soltado gente, he hecho importantes a personas que no hubiera pensado y he discutido como nunca con personas que ni siquiera tenía contemplado conocer. He dejado muchísimas cartas a medias, (lo cual sin duda significa algo grave),  he procurado no dejar cosas pendientes con nadie, por aquello de que nada es para siempre y no, no he visto Friends.

Me he quedado sin internet, ha pasado un año desde que comencé una carrera nueva, he visto un poco de lo que soy capaz y lo chafa que puedo ser cuando me obligan a hacer algo que no me gusta.

Me he enamorado fugazmente y he descubierto lo que significa amar, he visto los demonios que habitan en mi y en las personas que amo, he cachado a la indiferencia y el orgullo rozar mi piel aquellas noches que no puedo dormir, he “saboreado” la pseudo independencia y me he introducido muchos litros de alcohol.

He mirado más ojos hermosos que no tienen nada y he tratado de ser mejor conmigo y peor con los demás.

Sobre “peor con los demás” solo me refiero a que ya no los prefiero antes que a mi; con el dolor de mi corazón he actuado egoístamente luego de años de ser lo segundo en mi lista de prioridades… y sin embargo los pienso.

Recuerdo todo y a todos en horas que no debería, mis acciones me hacen pequeños trucos donde sin más, aparecen las personas que fueron moldeando aquel comportamiento instantáneo.

Me he vuelto más seca, más simplona y más tuitera; derrocho pensamientos en el transporte y ya no los guardo, encuentro sentimientos y los ignoro olímpicamente, evito la cursilería porque siento que eso ya no soy yo, ya no soy aquella que “analogeaba”  su existencia, no se, me da miedo, me da no se que, tanto que casi un año de no pararme aquí, detenerme a escribir lo que pasa, lo que pienso, años de no hablar con la gente de lo que pienso o siento, porque deberé contarles que por un momento me encontré sin amigos y aquello me acostumbró a ya no decirle a cualquier ser si me sentía de tal o cual forma.

He estado bien, he estado viva, he sonreído mucho y he conocido a bastantes personas, más aleatoriamente, de hecho.

He despedido amigos para siempre, en los caminos de la vida y de la muerte y con ellos actividades que amaba, he dado parte de mi en mis trabajos y he seguido contemplando aquella Lilly Spaggetti mirando atenta cual Shinigamy y arrojando piedritas hasta el fondo de vez en cuando...

Pero no los he olvidado, no olvido aquellos ojos que han llegado a leerme, aquellos pensamientos curiosos que se me acercaban, aunque no regresen,  a este espejo de agua en el que me miraba por horas.

Sin duda pienso en escribir seguido, pero al mismo tiempo me contengo y espero que se me pase, ya saben, el miedo de mirar sin tapujos aquello en lo que me he convertido a través de estos meses, a través de cada dia;  no me atrevo a platicar conmigo.

No se a ciencia cierta que soy, pero tengo una idea de lo que me he ido despojando, aquello que no me hacía bien, aquello que quizá ya no soy.

Zaireth Guzmán Austria

25 ago. 2012

Sin réplica de mi.

"De pronto me llegan ganas de escribir, ganas de gritar, ganas de cantar y pues nada, pienso que tal vez es mejor si lo ignoro..."

Acción que se ha repetido mucho estos últimos meses, sin réplica de mi yo favorita, sin defensa más que un vago pensamiento que me dice una y otra vez "no es el momento, es lo mejor"...

Bolitas de papel, hojas mal puestas, todo lo que relataba mi todo ya no está, no hay bitácora de este viaje, no hay relatos del capitán, no quedan más que aquellos vestigios de 140 caracteres regados como suspiros...

Para mi, lamento no haber plasmado el veneno sobre estas teclas, lamento no haber esparcido suficientes lágrimas como para haber estado mejor antes y escribir sin sentir esos aguijones en el pecho...

No se como empezar; podría tratar de hilar historias de hadas y dragones, combates a muerte y castillos embrujados. Ranas disfrazadas, amores encontrados, pociones con las que nunca nadie duerme, ángeles y conciencias; ponerle ese suave toque de ficción a la agonía...

O bien, quizá solo debería hablar con la verdad y confesarles que he sido yo hasta la última letra, aprendiendo a lidiar conmigo, con el espíritu de siempre, con esta personalidad tan terca y voluble, con esta representación de algo que aveces no existía, con este karma infantil y con la inocencia que hace días y no se cree capaz de cuestionar el por qué de las personas, con esas ganas de jugar en un cajón de arena con un mundo que gusta de pisotear castillos.

Que he rebobinando ilusiones en pausa y que con las mismas ganas de anunciar al mundo mi regreso, riego por los 4 vientos, los nuevos bríos para con mi existencia...

Podría ponerlos al corriente de mi paradero con sutiles analogías, metáforas de cómo una esencia rota y pisoteada puede romperse y pisotearse más, de qué atrocidades puede decir la gente cuando está desesperada o confiarles los escabrosos detalles de cuando alguien en quien confías, te desilusiona, te cambia, te desconoce...que me he dedicado a coleccionar sonrisas, canciones, peliculas a medias...como esas historias que nunca terminaron de escribirse...que descubrí cómo el mundo no nota un espejo roto cuándo éste dice que todo está bien.

Podría convencerlos de que sigo aqui, que ningún "hasta luego", "te amo", "te extraño", "jamás" y demás mentiras que suele decir la gente cuando anda de buenas o triste, me ha enseñado otra cosa más que a no ilusionarme demasiado, a "conocer" como es la gente y a ser tontamente tolerante y quizá un poco más burlona.

Podría evocarles la imagen de mi ahora, librando una batalla que culminará en ojeras, pensamientos revueltos en la madrugada que gritan de todo y que no me dejan escribir otra cosa que no sean puntos, ideas que revolotean como abejas por la costumbre perdida de hacer que solo pisen la miel...una incógnita sobre la severa opinión de mi sobre mi, luego de la resaca lírica...

Corrigiendo, borrando, pegando, pensando que es una estupidez tratar de rescatar la parte que fue apuñalada por tantas cosas, por tantas personas...por la única persona que puede hacerme daño, por quien, por estas malditas gotas, veo que no me ha perdonado por completo...

Tratando de darle sentido a las palabras que salen de mis dedos, a separar el uso rudo de expresión de otros lugares, para darle el respeto que merece mi espacio, mi blog, mi conciencia, lo único que tenía cuando todo fue perdido; buscando escribirles de un modo u otro, todo lo que pensaba plasmar que fue ignorado...

Escribir por desahogo que hoy recordé como aprendí tantisimas cosas, que se puede literalmente, llorar sin parar; que de verdad hay cosas más importantes, que aun a pesar de todo, se puede ser feliz y estar en paz... que todo!!!

Que las mariposas viajan, que se alejan infinita y velozmente para siempre, que los conocimientos que más te dejan y deberias valorar como tu vida, son los que se llevaron a alguien para enseñarte la lección... que los campos de fresas por siempre, no existen...

Tal vez lo haga después, del modo lila o morado que me gusta, no en una combinación de rosa, azul, negro y humo, que hacen un color indescifrable y horrible.

Lilly Spaggetti

30 may. 2012

Ovida olvidar...

La ultima hebra de ti aferrada a èl, se niega a desprenderse, se niega a olvidarse, se niega a quitarte esas ganas de llorar cuando lo piensas.

Esa hebra que recuerda e imagina, esa hebra que baila sola con su recuerdo, esa hebra tan delgada con su cabello, esa hebra tan clara como sus ojos, tan fuerte como lo que no permite que le digas adios.

Ese hilo de plata brillante que cuelga sin que lo vea de su ropa, de su cabello, de sus pestañas; ese hilito que olvida olvidar...

Tocan tus manos esas canciones que penden de él, cual gotitas de rocìo, esas gotitas que te dan las ganas de escribir, esas gotitas luminosas que desde hace dos años no se han secado de tus ojos.



Lilly Spaggetti

23 may. 2012

Real de catorce...

Al ritmo del reggae y los colores de los ayeres, ilumina sus sueños desde el fondo de un café.
Dibuja mariposas al costado de sus tareas, se pierde en el infinito, se pierde entre sus recuerdos.

Escribe en cada frase cartitas a un destinatario a quien no se las dará nunca, a un leve susurro por las noches, a ese beso en la frente que guarda para buena suerte.

La gente pasa y la mira, y ella los ve sin mirarlos, refleja anhelos de sus ojos y tararea mientras ruega que el tiempo se detenga.

Es una hermosa tarde de sol, ella sale del lugar y camina lentamente, acomodando sus historias entre los libros, esos dias en sus cuadernos.

Sube la banqueta y toma el autobús, con esas canciones apartadas, esas canciones dedicadas por alguien y hacia alguien que ya no recuerda ni como se mira.

Dormida las piensa, piensa lo que sentía, lo que sintió al oirlas en su cabeza, lo que siente ahora que ya no valen nada.

Esta feliz, sin motivo alguno, feliz por que todo está ahi y ella no lo ha notado, feliz por que recuerda sin querer en su olvido, recuerda aquellos dias de lluvia, charcos, cobijas y peliculas, aquellas tardes de sol, aquella sombra en el piso; aquella cajita musical de esos años...

Llega a su casa y se encierra con llave, apartando el dia solo para ella, solo para concientizar lo que ha dejado a la puerta toda la tarde, se acuesta en el piso y comienza a correr la cinta, esa cinta de su primer e intenso amor, esa cinta con la primer canción del mundo, esa canción que siempre la hace llorar...

Lilly Spaggetti

17 abr. 2012

Momento de lucidez...

Mientras mato girasoles, les arranco las hojas, pensando que la respuesta saldrá de su dolor, de sus pétalos, de su vida; unas mariposas muertas yacen en el piso, cubiertas por las hojas de este roble seco, de los girasoles, escondidas entre mis recuerdos, entre las cartas que no te di, revueltas con las ilusiones que emprendieron el vuelo, pero que no llegaron lejos.

La brisa de un viento incontrolable, me envuelve, me toma entre sus dedos, alborota mis cabellos, me sacude de arriba a abajo, desempolva mi corazón llevándose lo que queda di ti, de tu aroma, del olor que me hacía añorarte.

En cada estación el viento sopla distinto, el viento de tu estación pasó de mi hace mucho tiempo, ahora es uno distinto, uno que llega con fuerza y me levanta las ganas, el espíritu, la mirada, ha borrado tus pasos y ha secado mis lágrimas, me hace querer tocar el cielo, como si pudiera elevarme infinitamente, como si rozarlo fuera siquiera posible...

Lilly Spaggetti

26 mar. 2012

Mil y un adios

Por error vas, picas su nombre y no te aparece visible, esa sensación de vacío recorre tu espalda para acribillar finalmente tus intestinos y enterrarse en tu garganta.

No sabes que pasó, las cosas han cambiado tanto, tanto que ya no estás, no más. No sabes cuantas veces ha sucedido esto, cuatro, cinco, ¿seis veces?.

Tratas de pensarlo, razonar lo que pudo haber pasado y pues nada, con la cabeza fría y el corazón ardiendo decides enviarle la última flor a ese amor marchito, una hermosa flor roja con una notita amarilla que dice:

"Ya entendí. Devuélveme mi peluche"

Esperas que se decida a darle una muerte digna a lo que seguia vivo en ti, terminar como un caballero con el sufrimiento de otros, a corte seco de espada, sin llantos, sin pleitos, sin llamadas...

No sabes si el jueguito loco terminará esta vez, no sabes si con quien está lo obligo a terminarlo, pero para ti ya está, game over, debes comenzar a jugar otra cosa, sabes que estarás bien.

Vidrios.

Un jarrón cayó estrepitosamente al piso, un jarrón que albergaba tus gotas, tus suspiros contenidos, todo; las manos te tiemblan, quieres que esto termine de una vez, pero siempre ha sido tan difícil.

El eco repite una y otra vez, una y otra vez, no puedes callarlo, suprimirlo, ignorarlo.

Por fin sueltas la flor en el río, se aleja flotando, con la nota sujeta a ella, buscando su destino final, lo que esperas sea el final de todas tus historias...

Lilly Spaggetti

25 mar. 2012

De cielos tan azules

Ese viejo amor, un viejo romance de tu inocencia, ese primer amor caminante, de parques, sobre ruedas, en azoteas.

Sin duda el menos recordado, el más ausente y el más peligroso...

Llega de pronto a saludar un día, recordado por alguien más y lo miras de lejos, sin pelusas, lo piensas y regresas a esos días, esas tardes que salían, ese azul noviazgo frío como sus ojos, donde todos tus recuerdos son protagonizados bajo un sol radiante, un cielo azul con nubes blancas, tan hermosas como ahora mismo lo recuerdas, como el que has contemplado esta tarde.

Sensaciones vienen y van, sobre lo que sentías cuando se querían, cuando se miraban, lo que hacías cuando estuvo lejos, lo que plasmabas en cada gesto hacía él...

¿Como puede estar esa época plagada sólo de días tan hermosos? ¿de cielos tan azules?

Sin querer te dejas llevar, ya ni recuerdas como te sentiste cuando decidieron que no era lo mejor, cada uno en su momento, de forma tan particular, ese día que deseaste no volver a verlo.

Casi no recuerdas su rostro, las fotos que tenías y que guardaste un día se perdieron en el infinito de tu memoria, en algún cajón, en algún celular, en algún disco duro que no encuentras más.

Nunca buscaste pensar en él, recordar cosas, revisar nostálgicamente recuerdos buenos y maquillar los que no te gustaron, ensoñarte como con otros, extrañar, llorar...

No puedes siquiera pensar en el hubiera de si no hubiera sido como fue, si su amor hubiera sido real, si ambos hubieran sido diferentes, si estará bien o será el infeliz que alguna vez llegó a ser.

Dejas que el repentino recuerdo se desvanezca solo, se olvide de nuevo, se guarde hasta que una hermosa tarde lo haga aparecer y lo vivas otra vez...

Lilly Spaggetti